Tecnología de hoy, leyes de ayer

El Tribunal Supremo ha estimado recientemente un recurso presentado por Bankia contra una sentencia de la Audiencia Nacional que condenaba a la empresa a implantar un sistema de registro de la jornada diaria de los trabajadores a fin de poder controlar de manera efectiva la realización de las horas extras.

La demanda que los empleados pusieron contra Bankia estaba motivada por el hecho de que no eran informados sobre las horas extraordinarias que realizaban, tal y como ordena el artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores, al no haber ningún modo de comprobar la realización de horas más allá de las pactadas. La Audiencia Nacional, en su sentencia, expuso un razonamiento que pone de manifiesto la conveniencia de reformar a ley por su poca claridad a la hora de determinar si debe ser obligatorio o no el registro de la jornada ordinaria:

Si el registro diario de la jornada solo fuera obligatorio cuando se realicen horas extraordinarias, provocaríamos un círculo vicioso (…), puesto que el presupuesto, para que las horas extraordinarias tengan dicha consideración, es que se realicen sobre la duración máxima de la jornada de trabajo (…), siendo esta la razón por la que, sin el registro diario de la jornada, sea imposible controlar la realización de horas extraordinarias.

El Tribunal Supremo admite que, efectivamente, debería llevarse a cabo una reforma de la ley con respecto a dicha obligación, pero que por ahora los tribunales no pueden realizar una función legislativa que obligue a las empresas a implantar un sistema de control horario.

¿Y cómo probar la realización de las horas extras? El Tribunal Supremo simplemente apela al artículo 217.6 de la LEC, el cual establece que la empresa debe responder si un empleado, de algún modo, prueba que las realizó. Llegados a este punto, se hace conveniente recoger un fragmento de la sentencia de la Audiencia Nacional que pone otra vez de manifiesto el retraso de la ley con respecto la sociedad y, en particular, con respecto al avance tecnológico que permite facilitar la actividad diaria de tanto a empresas como trabajadores:

(…) el registro diario de jornada, que podrá instrumentarse de múltiples maneras, constituye una herramienta de modernización de las relaciones laborales, que se generalizó en las grandes empresas en el siglo XX, siendo sorprendente que una entidad de la relevancia de BANKIA no lo haya instrumentado a estas alturas del siglo XXI (…)

La pregunta a la que uno llega es la siguiente: ¿es necesario tener que llegar a los tribunales para probar si se realizan o no horas extras en una empresa cuando existen herramientas económicas que permiten registrar las entradas y salidas diarias de los empleados de manera automática y que permiten realizar informes que el empleado puede cotejar para su aprobación? La respuesta, claro está, depende de la filosofia de cada empresa.

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Claudi Martínez

Autor: Claudi Martínez

Claudi se incorporó a ImesD en 2003. Empezó realizando proyectos de mejora de las terminales de control horario y accesos, y posteriormente introdujo la tecnología de reconocimiento de huellas dactilares. Actualmente se encarga del diseño y desarrollo de la nueva gama de relojes de fichar y de programas ImesD. Puedes seguir sus publicaciones en Google+ o Twitter.