Control de acceso

¿Qué es el control de acceso?

El control de acceso tiene por objetivo permitir o denegar el acceso físico de personas a recintos o lugares de la empresa. Para llevar a cabo dicho control es necesario instalar una terminal o lector de accesos y un dispositivo mecánico que impida el paso, como una cerradura eléctrica, un torniquete o una barrera. Para poder acceder al recinto, una persona deberá identificarse pasando una tarjeta por el lector, o bien mostrando una huella dactilar si se trata de un lector biométrico. Si la identificación es correcta, el dispositivo mecánico permitirá el acceso.

¿Cómo funciona?
Se instalan los dispositivos

En la entrada o entradas de los recintos en los que se quiere controlar el acceso, hay que instalar un lector en el que se identificarán las personas y un dispositivo mecánico que impida el acceso. Los lectores serán controlados por una terminal que se encargará de permitir o denegar el acceso según unas reglas programables.

Los lectores pueden ser de tarjetas o de huellas dactilares, siendo éstos últimos los que ofrecen un nivel de seguridad más elevado,

Se programan las reglas de acceso

Mediante un software de gestión se programan las terminales con las reglas de acceso que definirán a quién se le puede permitir el acceso y a quién no. Las reglas también permiten indicar franjas horarias que limitan el acceso de cada persona en un determinado intervalo de tiempo.

El programa permite además obtener informes sobre quién, cuándo y a dónde se le ha dado acceso.

Recintos seguros

Una vez instalados los dispositivos y programadas las reglas de acceso, las personas deberán identificarse fichando en los lectores para poder entrar a los recintos protegidos por el sistema de control.

Los lectores accionarán la cerradura eléctrica, torniquete o barrera sólo cuando la persona que fiche tenga permiso de acceso.

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