Breve historia del reloj de fichar

Como todo en lo que está involucrada la tecnología, los sistemas de control horario han evolucionado mucho desde los primeros relojes de fichar mecánicos que fundamentalmente consistían en aparatos que grababan la fecha y la hora en una ficha de cartón. Cuando llegaban al trabajo, los empleados cogían de un tarjetero su ficha y la marcaban en el reloj. Al salir, repetían la operación y de este modo se iba creando un histórico de entradas y salidas para cada empleado. Entonces, de manera regular, un encargado recogía las fichas y utilizaba los datos para determinar las horas trabajadas de cada empleado y para controlar si alguien había cometido algún retraso o alguna salida antes de la hora. No hace falta decir que esta tarea era bastante laboriosa, especialmente si el número de empleados era elevado.

Reloj de fichar del año 1900, Creative Commons

Aunque todavía hoy se comercializan relojes de fichar mecánicos manuales (como el modelo TP-20), la evolución de estos dispositivos hizo un paso importante con la llegada de la era electrónica. Una de las mejoras más notables se realizó en los métodos de fichar, que han ido desde la simple entrada de un código por teclado o de la lectura de una tarjeta a los modernos sistemas biométricos de reconocimiento facial y de huellas dactilares, que evitan que una persona pueda fichar por otra. Además, se ha dotado a estos dispositivos de características adicionales como el control de acceso, que permite incrementar la seguridad de las empresas al restringir la entrada de personas a los centros de trabajo.

Paralelamente, con la llegada de los ordenadores, se empezó a desarrollar software capaz de calcular de manera rápida y automática los tiempos de trabajo, de ausencia y de retraso de todo el personal de la empresa a partir de los marcajes recogidos por los relojes de fichar. Fue a partir de este momento que el concepto “reloj de fichar” se convirtió en “terminal de control horario” ya que el dispositivo requería un software de gestión instalado en un ordenador para poder procesar los marcajes hechos por los empleados y obtener datos de todo tipo. Sin embargo hoy los conceptos “reloj de fichar” y “terminal de control horario” se utilizan indistintamente, a no ser que se quiera enfatizar el aspecto de “funcionamiento autónomo”, es decir, el de no necesitar ningún software.

Hoy, ImesD ha recuperado y modernizado el concepto de “reloj de fichar” en el sentido estricto con la introducción del modelo CPI-60. El CPI-60 es un reloj de fichar que integra el software de gestión en el propio dispositivo. A diferencia de una terminal de control horario, el CPI-60 no sólo recoge los marcajes sino que es capaz de generar informes de las horas trabajadas, los retrasos y las ausencias sin necesitar de ningún programa adicional: sólo es necesario tener un navegador de Internet como Google Chrome o Mozilla Firefox y conectarse con el reloj para acceder a la aplicación integrada.

 

La principal ventaja del CPI-60 es que podemos acceder desde cualquier ordenador, desde cualquier parte del mundo, y sin tener que instalar ningún programa de gestión. Esta característica facilita enormemente la instalación, puesta en marcha y mantenimiento del sistema, ya que no dependemos de versiones ni de incompatibilidades con los diferentes sistemas operativos. Únicamente es necesario disponer de un navegador web compatible. La figura siguiente ilustra la diferencia entre una terminal de control horario y un reloj de fichar con el software integrado. A la izquierda se muestra el caso de una terminal de control horario genérica, y a la derecha el caso del CPI-60.

Terminal de control horario

Reloj de fichar CPI-60

Como inconveniente del CPI-60, debe destacarse que éste es menos potente que la solución tradicional de “terminal + software”, la cual permite disponer de más características y capacidades. Sin embargo el CPI-60 no pretende ser un sustituto de estas soluciones sino que está orientado a pequeñas empresas que no requieran altas prestaciones y que no quieran hacer grandes inversiones en sistemas de control horario más completos. Podemos decir, entonces, que el CPI-60 es el eslabón en el camino de la evolución entre los relojes de fichar mecánicos y las terminales de control horario.

Más información sobre el CPI-60

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Claudi Martínez

Autor: Claudi Martínez

Claudi se incorporó a ImesD en 2003. Empezó realizando proyectos de mejora de las terminales de control horario y accesos, y posteriormente introdujo la tecnología de reconocimiento de huellas dactilares. Actualmente se encarga del diseño y desarrollo de la nueva gama de relojes de fichar y de programas ImesD. Puedes seguir sus publicaciones en Google+ o Twitter.